Si el discurso oficial insiste en que México ya no es un narco-Estado, entonces alguien debería explicar por qué Durango parece gobernado como un feudo intocable del Cártel de Sinaloa. O, más específicamente, de la facción que responde a Ismael Zambada, El Mayo, y que hoy es operada en la región por su heredero criminal: Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito Flaco”.

El Mayito Flaco no es un personaje menor. Es señalado como el principal operador del Mayo Zambada en el norte del país, encargado de mantener el control del Triángulo Dorado —Durango, Sinaloa y Chihuahua— y de dirigir la guerra contra Los Chapitos. Desde la sierra duranguense, de acuerdo con múltiples versiones periodísticas y criminales, se coordinan rutas, laboratorios y alianzas clave. 

Y es justamente ahí donde aparece una pregunta incómoda para la presidenta Claudia Sheinbaum:

 👉 ¿por qué el gobernador de Durango, Esteban Villegas, sigue intocable pese a la acumulación de señalamientos que lo vinculan con esa estructura criminal?

Una relación que no empezó ayer

Las acusaciones no nacen con la guerra actual entre facciones del Cártel de Sinaloa. Se remontan al menos a 2013, cuando Villegas fue alcalde de la capital duranguense. Durante ese periodo, su administración registró como proveedores municipales a Felipe y José Luis Cabrera Sarabia, así como empresas vinculadas directamente a ellos, integrantes de una familia señalada desde hace años por Estados Unidos como operadores del narcotráfico en la sierra.

No fue un hecho aislado. Gobiernos encabezados por Villegas también otorgaron contratos de gasolina y alimentos a empresas ligadas al contador de los Cabrera Sarabia, un detalle que para muchos no huele a descuido administrativo, sino a normalización de la narcoeconomía dentro del aparato estatal.

“No son tan malos”

Las propias declaraciones atribuidas al gobernador han avivado la polémica. En distintas ocasiones, Villegas ha minimizado el perfil criminal de los Cabrera Sarabia, llegando a afirmar que “no son tan malos” y que no le corresponde a él perseguirlos. Una frase que, en un estado capturado por el crimen organizado, suena menos a prudencia institucional y más a confesión política.

A esto se suman versiones explosivas:

  • Felipe Cabrera Sarabia habría declarado que el suegro del gobernador y la fiscal propuesta por él formaban parte de la narconómina pagada por su grupo.
  • Alejandro Cabrera Sarabia ha presumido públicamente que Esteban Villegas es su “amigo” y su “empleado”, afirmando que le entregó 150 millones de pesos para su campaña de 2022.
  • Fuentes extraoficiales señalan incluso que El Mayito Flaco habría financiado esa campaña con hasta 20 millones de dólares.

Cuando hasta los cárteles acusan

Paradójicamente, las acusaciones más ruidosas no han venido del gobierno federal, sino del propio narco. Los Chapitos, en plena guerra contra la facción del Mayo, acusaron directamente a Villegas de proteger a Los Cabrera Sarabia y a El Mayito Flaco, ofreciendo incluso una recompensa de 10 millones de pesos y lanzando volantes desde una avioneta sobre Durango.

Todo esto, nos confirma y revela algo algo grave: Esteban Villegas es percibido, incluso por facciones rivales del narcotráfico, como parte activa del tablero criminal.

Empresarios y extorsión

El malestar no se limita al narco. Empresarios duranguenses han acusado al gobernador de “ser parte del problema”, señalando protección institucional a El Limones, identificado como el principal extorsionador de la región y detenido finalmente en 2025 por el gobierno federal, no por autoridades estatales.

Otra coincidencia incómoda.

La pregunta inevitable

Con este contexto, la exigencia deja de ser exagerada y se vuelve política de Estado. Si Estados Unidos persigue a operadores del Cártel de Sinaloa por financiar campañas, capturar gobiernos locales y lavar dinero, ¿por qué México ni siquiera abre una investigación creíble?

Así que la pregunta es directa, presidenta Claudia Sheinbaum:

¿Va a investigar y procesar a Esteban Villegas desde el Estado mexicano, o va a seguir protegiéndolo hasta que sea la DEA quien lo haga?Porque si Durango ya está bajo el control del narco, lo mínimo es decidir quién manda ahí: el gobierno de México… o Washington.